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martes, 30 de abril de 2013

Un Poco De Historia

Parece increíble, que un universo tan avanzado, aún haya historias que relatar, que discutir y hasta imposibles de respaldar con evidencias concretas. Pero créanme que es así, como se los cuento.

Hace muchos siglos, Nathan Gunne, junto a grupo de personas provenientes de un lejano planeta llamado Tierra, viajaban hacia el espacio en una misión de colonización, a bordo de la nave A.P. Gunner. Pero tras atravesar la puerta estelar que lo conduciría a espacio abierto, Nathan descubre una inmensa flota de camino a la Tierra. La respuesta violenta de los inesperados visitantes, no dejó lugar a dudas. Los que luego serían conocidos como los Xenon, habían sido descubiertos accidentalmente por Gunne, en el inminente acto de invadir el planeta.


El capitán terráqueo, entendió rápidamente la crítica situación, y tomó una decisión trascendental que conllevaría enormes consecuencias. Si semejante fuerza bélica, lograba ingresar al sector planetario, la suerte de la Tierra estaría echada. No es difícil imaginar la enorme responsabilidad que colmó los sentidos de Nathan, e hizo que tomara semejante determinación. La puerta estelar que tan grandes sacrificios había reclamado de la humanidad, debía ahora cerrarse para salvaguardar su propia subsistencia. No existían los recursos ni el tiempo suficiente para otra opción. Lo que otrora significara un portal hacia la expansión del conocimiento, se había transformado en una herramienta que ponía en riesgo la superviviencia de los hombres y de su mundo conocido. 
Seguramente, los invasores habrán quedado perplejos, o sinterion cualquier sentimiento equivalente propio de su especie, al ver al único medio posible para alcanzar su objetivo, desaparecer en medio de una deflagración inmensa y abrumadora. El portal a la Tierra, ya no era más que millones de fragmentos viajando en todos los sentidos, golpeando y dañando a cuanta cosa se interpusiera en su camino. El terraqueo ahora escapaba a toda velocidad hacia la profundidad del espacio, tras cumplir su tarea.

Esta es la historia relatada por los abuelos de sus abuelos, a los nietos de sus nietos por muchos centenares de años. Los colonizadores de la A. P. Gunner, eran los antepasados Argon. Sin embargo, para varios no eran más que cuentos infantiles. Los siglos borraron y tergiversaron muchos acontecimientos, y probablemente, dependerá de cual Argon les toque conocer, para obtener un relato significativamente diferente. Pero cabe remarcar, que en la inciativa de forjar su historia, algunos decidieron buscar evidencias de lo sucedido e intentaron encontrar restos del famoso portal destruido por Nathan, obteniendo al final buenos resultados para unos, sólo escombros imposibles de identificar para otros.

El caso es, que el portal fue rehecho, y después de varios centenares de años sin contacto, los Argon pudieron volver a su planeta natal (o al menos al que ellos creían como tal). Para los terraqueos, que ya habían olvidado la existencia de la A. P. Gunner, y sólo figuraba como un registro criminal, de cuyos tripulantes y pasajeros no se sabía absolutamente nada -y obviamente se los había dado por muertos-, fue una sorpresa reveladora.

Durante los últimos años, los "terrans" -como les gustaba a los Argon llamar a los humanos provenientes de la Tierra-, habían estado trabajando en una nueva estación orbital que rodeaba la totalidad del planeta con fines defensivos. La bautizaron Earth Torus. Confiados en ésta, los habitantes de la Tierra y los Argon, comenzaron relaciones bilaterales, no sin pocos recelos. La cuestión de historia o leyenda, albergaba sospechas para muchos en ambas razas, y la desonfianza mutua desaceleraba cualquier intento por avanzar y zanjar diferencias.

En este ir y venir, de acercamientos e intenciones, la inexplicable actuación de una mujer, llamada Saya Kho, decantaría la situación en el resultado más temido. Sin motivos aparentes, y sin expresar ninguna voluntad, Saya provocó una explosión en cadena que destrozó Earth Torus, reduciéndola a un montón de escombros. La guerra entre Terran y Argon, comenzó ese mismo día, como consecuencia de amenazas y acusaciones cruzadas. Los terráqueos, convencidos de la posibilidad de ser invadidos, decidieron tomar la iniciativa y enviar oleadas tras oleada de sus fuerzas, hacia todos los sectores Argon fronterizos.

Para los Boron, la guerra Terran-Argon no es más que el efecto que resulta, de la naturaleza humana por autodestruirse. Para los Xenon, la posibilidad de hacerse definitivamente con el planeta que codician. Para los Teladi, una oportunidad de ver su comercio armamentístico incrementado. Pero para el total de las razas, significa ver el equilibrio del Universo X en serio riesgo.
Quizás, algún día no muy lejano, alguien con la suficiente pericia, logre forjar un imperio que vuelque definitivamente la balanza hacia un lado, y sea capaz de definir el destino de todos. Alguien que quizás hoy sea un humilde comerciante, un asesino en mala racha, un defensor de ideales, o un simple oficial con un destino oculto, aún no revelado.

¿Serás vos?










lunes, 29 de abril de 2013

Un Escalón Más Arriba

Con la última transacción de Mena, alcancé los 700.000 cr. La ex-Novata (rebautizada SANTA FE para cambiar la racha), estaba casi completamente equipada. Ahora cuenta con todo el espacio a bordo, ya que le he comprado todas las expansiones posibles. Sus motores están completamente mejorados y alcanza los 100 nudos. Cuenta con un escaneador triple que conseguí explorando un sector Boron, y ya también están instalados todos los software de comercio, salvo uno... el famoso MK3.
Satélite de Repetición
 En los sistemas Boron, también conseguí 4 satélites de repetición, los cuales desplegué en varios sectores interesantes a fin de estar informado en todo momento de lo acontecido en ellos. Me ofrecieron los "avanzados", que además de las funciones de los comunes, tienen la capacidad de transmitir imágenes de video en vivo. Pero la diferencia de 19.000 cr. me hizo decidirme por los primeros.
Llamado a las armas...
Entre tanto, recibo un mensaje de la Federación, solicitándome me sume al esfuerzo de la guerra contra los Terrans. Me han otorgado el rango de Consejero Aceptado Argom (el dinero da prestigio en el espacio). Obviamente, no me van a comprar con títulos honoríficos, y he de posponer mi presencia hasta tanto cuente con un capital suficiente, como para pilotear una nave de guerra decente. El conflicto bélico se desarrolla en los bordes del sector M148. Para llegar allí, se deben atravesar varias puertas estelares, y territorios patrullados por piratas. Sería un suicidio que incursionara semejantes lugares sin estar bien armado y listo para la acción. Así que atenderé ese llamado más adelante, mientras no exista un riesgo de ser declarado desertor y la guerra esté lejos de mí.

Al sur de Argon Prime, se encuentra el núcleo Círculo de Poder, y en él, está el Cuartel General Terra-Corp. Hacia allí me dirigí, con el propósito de comprar la pieza de software mercantil que me faltaba. En el camino, fui tomando nota de algunas características de los sectores visitados, tales como tipos de bases, productos, faltantes y sobrantes, potenciales clientes y proveedores, y visitantes.

¿Porqué mi interés en el MK3? Porque indudablemente, es un escalón más arriba en el escalafón mercantil. Con este software, se puede desatender un poco del negocio y sentarse a ver como otros hacen dinero para uno. Su costo no es barato. Cuesta alrededor de 500.000 cr. y hay que tener en cuenta, que se necesitará otra nave para automatizar ésta, y quedarse con dinero para iniciar las compras. Entonces, una vez adquirido e instalado el sistema, vuelo a Argom Prime para adquirir un caza pequeño, que haga las veces de Oficina Comercial.

Dársena de Equipos Boron
Intenté gastar lo menos posible. Una Discovery "M" ("S" es una base y "L" una de lujo), me serviría lo más bien. Algunos sistemas, como el compresor SETA, lo traje de la Santa Fe, junto al analizador Triplex, pero si tuve que adquirir una Extensión de Comercio para acceder remotamente al sistema mercantil. La bauticé SAN CARLOS.

Desde la cabina de la San Carlos, y haciendo uso de mi más preciada adquisición, ordené a la Santa Fe, que comience a operar comercialmente en el Sector Círculo de Poder y adyacencias. Increíblemente, el piloto automático a cargo del transporte, desacopló las amarras y comenzó ahí mismo su labor de comercio, bajo mi atenta mirada.

Desconfiado, lo seguí en su primer ruta, temiendo lo peor (que se apropie de mi nave y la estrelle ante la primera puerta estelar, nave o base que se le cruce), pero con muchísima suspicacia, emprendió la labor de comprar barato y vender caro sin descanso y  sin errores ¡En menos de 4 horas, había recuperado los 500.000 cr. y seguía recibiendo más!

Mi mala suerte parece haber cambiado finalmente. En cuanto alcance los 700.000 cr. adquiriré una nueva Mercury para mi pequeña flota comercial. Mientras, un te dulzón y una gran euforia me acompañan en la cabina de mi caza.
Un adelanto: La "SAN JUAN" ya está trabajando con piloto propio


miércoles, 24 de abril de 2013

Dios Aprieta Pero No Ahorca

Recorrí el pasillo del astillero, y me detuve en uno de sus ventanales para observar a la Novata, que reposaba inmóvil sobre una de las dársenas de anclaje. Había pasado por varias vivencias extraordinariamente críticas durante el último viaje.

Todo iba muy bien. El negocio de las células de energía venía viento en popa, aunque a un ritmo lento. Demasiado lento. Fue entonces, que yendo de paso por Nébula de Herrón, conocí a un personaje extraño en el mercado de la estación, que al comentarle mi estado de ansiedad, me recomendó que visitara una de las tres minas de Mena. La Mena es un mineral muy similar al oro terraqueo, que puede encontrarse en los asteroides flotantes a lo largo de todo el Universo X. Es utilizado para la fabricación de material bélico, y sistemas electrónicos en general. Su mejor precio de oferta, ronda los 50 créditos, y puede venderse hasta el triple de ese valor. No necesitaba pensar mucho más si comparaba los 7 créditos que ganaba por cada célula de energía. Así que sin más ni más, decidí cambiar de ramo.

Rápidamente, caí en la cuenta que había descubierto un negocio prometedor, entre los sectores Nébula de Herrón y Argom Prime. Siempre, una de las tres mineras, tenía buenas ofertas de Mena. Y siempre, encontraba estaciones en el sector vecino que necesitaban de ella. Comencé a viajar entre ambos, yendo y viniendo cargado de Mena hasta el hocico. Y vi como mi capital se incrementaba con bastante fluidez. Fue cuando el diablo metió la cola.

Contando con casi 300.000 créditos, pensé en la practicidad de auto abastecerme de Mena. Para ello, necesitaría varias cosas:

  1. Un analizador de minerales (a fin de descubrir los asteroides que mejor rinden)
  2. Un láser perforador minero (para poder fragmentar las rocas en pequeños elementos)
  3. Un láser tractor de minería (que permite transportar las rocas al interior de las bodegas)
Un dinosaurio espacial que encontré de camino
El paquete se llevó casi toda mi pequeña fortuna amazada con gran esfuerzo y paciencia. Pero un nuevo negocio estaba frente a mí, y yo contaba con todas las herramientas necesarias para obtener el oro en polvo gratis, a partir de ahora. O al menos eso creía.

Instalé el láser perforador en la única torreta trasera de mi Mercury, lo cual de por si sería una gran desventaja. Debía situar el asteroide a mi popa para poder perforarlo, y maniobrar un transporte no es algo muy cómodo. Luego, con el arma, disparar una sola carga que agotaba mi fuente de energía en casi un 40% por descarga. Si el asteroide era de un tamaño considerable, éste se fragmentaba en una veintena de pedazos, que con mucho dolor descubrí, debían a su vez ser desfragmentados en pedazos aún más pequeños para poder transbordarlos. 

Y digo "con mucho dolor descubrí", porque al intentar manipular una roca demasiado grande, terminé por dañar la nave y perder algunos sistemas sensibles y bastante caros, como el analizador duplex y el software de extensión de comercio, más la bahía de carga correspondiente. A cambio de tanto trabajo, lo único que conseguí, fue beneficiarme con unas 30 toneladas de Mena tras varias horas de sufrimiento e insultos en todos los idiomas que conozco. 

Obviamente, que tras una experiencia tan desalentadora, desistí en cualquier intento por competir contra las mineras proveedoras, y tomé conciencia que no tenía la nave apropiada para tal tarea. Había una cantidad ínfima de oro en mis bodegas, el casco de la Novata estaba muy dañado y ya no contaba con sistemas esenciales para la labor de un comerciante. Un emprendimiento desastroso. 

Pero como siempre todo puede ir peor, justo cuando estaba dirigiéndome a la puerta estelar para saltar a Argom Prime, la alarma del scanner se enciende al detectar un pirata Boron ingrensando en sentido contrario. La situación era pésima.

El delicuente posa su mirada en mi y ve un blanco perfecto. Mal herido, indefenso, con cierta carga, no duda en atacarme. En mi desesperación por saltar por la puerta lo antes posible, decido darle algo con que entretenerlo. Eyecto el láser de minería que no me serviría de nada para defenderme. La pieza de 35.000 créditos atrajo su atención y fue por ella, dándome el tiempo suficiente para alcanzar la protección de Argom Prime y su caudal de naves patrullas. Si venía atrás mío, se lo comería vivo la policía. No lo hizo.

Con toda mi rabia contenida, fui derecho al astillero. Allí recapacitaría largo tiempo acerca de la mala experiencia e intentaría reponerme y lamer mis heridas. Con la mente pertubada, compré un pase al invernadero en el bar de la estación. Varias jornadas de sueño, quizá ayudaran a ver las cosas de un modo más alentador.

Hoy, parado aquí frente al ventanal, veo que el efecto de la invernación no ha sido tampoco lo que esperaba. Viendo a la Novata anclada allá afuera, todo ha vuelto a resurgir. Será cuestión de salir otra vez a probar mejor suerte.